lunes, 23 de abril de 2012

EL PREMIO DE LA INSISTENCIA


No todo en la vida suele salirte tal cuál lo planeas. Es más, de precavido y prudente debe ser tener siempre planes alternativos para que todo quede siempre bajo el control y nada a la improvisación. En muchas ocasiones se cumple que un trabajo concienzudo, planificado y persecutorio del éxito tiene su premio como también se suele cumplir que cuando no has hecho todo lo que se requiere para conseguir este logro, no llegas, no habiendo más vuelta de hoja que trabajar más duramente para revertir la situación, si es que verdaderamente tienes las ideas claras de adónde quieres llegar.
Cuando he aterrizado a mitad de temporada a mi actual equipo, C.D. Diez.Sanlúcar, categoría juvenil, el objetivo era muy claro por mi parte, no sólo me iba a ceñir al ya programado por el mismo club de mantenernos en la categoría (hablamos de un grupo de chicos conocidos por mí desde edad benjamín y alevín, siendo actualmente la mayoría de primer año en una categoría exigente) sino que, por supuesto, me sentía en la necesidad de implantar mi objetivo personal. Y este no es otro que prepararlos desde todos los ámbitos futbolísticos para que el próximo año lleguen a competir por los primeros puestos de la liga.
A falta de 3 partidos para la consecución de la competición y habiendo sido (tal cuál estaba prescrito como dentro de la normalidad, aún así somos 12º a 3 puntos del 6º) irregulares en cuanto a los resultados, nuestro equipo se encuentra en un punto en que los minutos competitivos saben a gloria ya que constituyen reválidas continuas de todo lo que han de aprender del fútbol.
El partido de ayer constituye un claro ejemplo. Ganamos 1-0 al Umbrete, equipo hecho en cuanto a la edad de sus jugadores y que nos puso en muchos compromisos para medir nuestro grado de madurez. Nuevamente el equipo se mostró sólido en defensa y algo impreciso a la hora de finalizar nuestros ataques. Siendo así, la incertidumbre de este corto marcador, el calor y el agotamiento en los últimos minutos (aunque oxigenados por la participación de 3 cadetes que completaron la convocatoria) hicieron que el final del partido fuera agónico en cuanto al esfuerzo pero siempre buscando la portería rival porque así lo tenemos esculpido genéticamente en nuestro adn futbolístico. La insistencia, en muchas ocasiones, tiene su premio y es un camino que nunca debe ser abandonado por un futbolista.

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