martes, 14 de diciembre de 2010

NOS DEJA UNA FIGURA DEL FLAMENCO Y DE LA CULTURA

Nuestro flamenco, patrimonio inmaterial de la humanidad, ha perdido a uno de sus más notables referentes: a los 68 años, nos deja Enrique Morente. El granadino fue más un revolucionario que un cantaor. Aunque bebió de clásicos como Valderrama, Pepe Marchena o Porrinas, su estética ya anunciaba que el cante tenía un peldaño más que subir. A él le debemos la idea de meter en estilos jondos las letras de grandes poetas. El primero, en su época más contestataria, fue Miguel Hernández; pero después han venido muchos otros. Desde Cervantes a San Juan de la Cruz. De la misma manera que cantó a Hernández fue de los primeros en grabar una misa flamenca. Es que otra de sus grandes virtudes fue su claridad de ideas. Así, cantó a los poetas mientras rescataba las melodías de la Niña de los Peines, la Trini o el Pena. Le dedicó al más flamenco de todos los autores, su paisano Federico García Lorca, sus mayores excentricidades musicales. Puso compás andaluz a Leonard Cohen. Cantó con una banda de rock, Lagartija Nick, en los festivales flamenco. Y por seguiriya en los certámenes de rock. Sufrió las injurias de la inquisición flamenca andaluza mientras se consagraba en el tablao Zambra de Madrid. Hizo un dúo impagable con Manolo Sanlúcar por el lado opuesto al de Paco de Lucía con Camarón. Abrió todas las puertas habidas y por haber para que sus discípulos no tuvieran que pasar por lo que habían pasado sus maestros. Y como gran genio que ha sido y seguirá siendo, se enfrentó a sus propios mentores. En su etapa final ha sido etiquetado como un renovador heterodoxo enemistado con la tradición. Pero la realidad es que ha sido un creador mayúsculo que elevó su monumento sobre los cimientos de los clásicos. Le dio auge a los cantes de La Trini o El Canario. Llegó a sentarse junto a genios de la guitarra como el Niño Ricardo o Parrilla de Jerez, con quien grabó el disco de Miguel Hernández en el 71. Ganó el Premio Nacional de Música por rescatar la obra de Antonio Chacón con el toque de Pepe Habichuela. En efecto, el granadino ha sido un verso suelto del lorquiano Poema del Cante Jondo y hasta para morirse ha elegido el estrambote. Su colosal figura se ha desvanecido dejando un ay demasiado hondo en el aire. Porque no ha muerto un cantaor. Con Enrique Morente ha muerto una parte clave de la Historia del cante.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí José Manuel, una verdadera pérdida para nuestra cultura y a la vez para la música. Hace tres años que José Manuel y yo tuvimos la oportunidad de acudir al teatro de la Maestranza para disfrutar de una noche muy especial; padre e hija nos deleitaron con un espectáluco, que grandes críticos en la prensa del día siguiente calificaron como "el arte del arte". Dios a veces se lleva a sus hijos a muy temprana edad y cuando aún tienen mucho que dar aquí. De todos modos, como los artistas nunca mueren, seguro que desde el cielo estará componiendo para alegrar estas Navidades a todas las buenas almas que allí están. Un saludo.

Anónimo dijo...

Perdón,soy Luisa María,la autora del comentario anterior.

José Manuel Fidalgo dijo...

Como todo en la vida, porque la raza humana es así de cruel, no valoramos las cosas hasta que no nos faltan. Se trata de una gran pérdida pero ha dejado una senda donde otros muchos la tomaran para seguir dando riqueza a nuestra cultura. Agradezco tu comentario y me alegra saludarte y verte por éste, mi humilde blog donde intento cada día dar mi versión así como realizar reflexiones acerca de temas sociales y por supuesto, de los mío, el deporte. Gracias