Hay muchos actos que suceden en la vida cotidiana de nuestros días, que nos parecen básicos y complemente incuestionables. Actos, hechos, situaciones… propias y definitorias de nuestro sistema político, la democracia, según la cual todos los ciudadanos somos iguales en derechos y deberes, en libertades y obligaciones. Pero no siempre ha sido así, la situación que vivimos hoy en día es fruto de un largo camino de enfrentamientos, conquistas y luchas en la permanente cuestión de la igualdad entre hombres y mujeres. Hoy se pone de relieve un hecho muy significativo que ocurrió en nuestra historia y que trata sobre la dicha igualdad entre hombres y mujeres. Hablamos de un hecho que marcó un verdadero hito en la historia de nuestro país y es que a finales del año 1933 se produjeron unas elecciones donde las mujeres por primera vez tenían derecho a votar. Por supuesto, el camino para conseguir tal derecho no fue nada fácil. Gracias, sin duda, a la lucha de muchas mujeres anónimas, la cuestión llegó a las cortes republicanas en 1931. Curiosamente, en estas cortes había tres diputadas: Clara Campoamor, Margarita Nelken y Victoria Kent y ninguna de ellas había podido votar en las elecciones. Fue Clara Campoamor la persona que se erigió para iniciar un proceso de modificación en la Constitución imperante para incluir el derecho a voto de las mujeres. Frente a aquellas voces que señalaban que no se debía conceder el voto a las mujeres porque éstas, influidas por la Iglesia, votarían a la derecha, Campoamor argumentó que el voto debería ser un derecho inalienable e independientemente de su orientación. Su arrojo y lucha tuvo éxito y la enmienda a la Constitución se cambió ese mismo año, aunque hasta 1933 no se hizo efectiva. Fecha en la cual el sufragio femenino fue ya una realidad. miércoles, 22 de diciembre de 2010
DEMOCRACIA PARA LAS MUJERES
Hay muchos actos que suceden en la vida cotidiana de nuestros días, que nos parecen básicos y complemente incuestionables. Actos, hechos, situaciones… propias y definitorias de nuestro sistema político, la democracia, según la cual todos los ciudadanos somos iguales en derechos y deberes, en libertades y obligaciones. Pero no siempre ha sido así, la situación que vivimos hoy en día es fruto de un largo camino de enfrentamientos, conquistas y luchas en la permanente cuestión de la igualdad entre hombres y mujeres. Hoy se pone de relieve un hecho muy significativo que ocurrió en nuestra historia y que trata sobre la dicha igualdad entre hombres y mujeres. Hablamos de un hecho que marcó un verdadero hito en la historia de nuestro país y es que a finales del año 1933 se produjeron unas elecciones donde las mujeres por primera vez tenían derecho a votar. Por supuesto, el camino para conseguir tal derecho no fue nada fácil. Gracias, sin duda, a la lucha de muchas mujeres anónimas, la cuestión llegó a las cortes republicanas en 1931. Curiosamente, en estas cortes había tres diputadas: Clara Campoamor, Margarita Nelken y Victoria Kent y ninguna de ellas había podido votar en las elecciones. Fue Clara Campoamor la persona que se erigió para iniciar un proceso de modificación en la Constitución imperante para incluir el derecho a voto de las mujeres. Frente a aquellas voces que señalaban que no se debía conceder el voto a las mujeres porque éstas, influidas por la Iglesia, votarían a la derecha, Campoamor argumentó que el voto debería ser un derecho inalienable e independientemente de su orientación. Su arrojo y lucha tuvo éxito y la enmienda a la Constitución se cambió ese mismo año, aunque hasta 1933 no se hizo efectiva. Fecha en la cual el sufragio femenino fue ya una realidad.
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