martes, 14 de mayo de 2013

MALDITO DOPAJE Y MALDITA CORRUPCIÓN

De muy pequeño cuando veía por la tele las Olimpiadas y otras grandes competiciones deportivas tenía que resignarme porque nunca veía a ningún español ganar nada, siempre ganaban los rusos, americanos o deportistas del Este (con el tiempo se demostró que muchos de estas marcas y records fueron logrados con la ayuda externa del dopaje) . De vez en cuando, cuando un deportista español hacía una buena clasificación o alguno de los nuestros obtenía algún logro puntual, para todos los chavales de mi edad se convertía en un héroe.
Con motivo de la organización del Mundial de fútbol en España (1982) y posteriormente de las Olimpiadas de Barcelona (1992) nuestro pais vive un boom y un vuelco a la concepción y organización de todo lo relacionado con el deporte. Se destinan grandes cantidades de dinero en la construcción de instlaciones modernas (campos de fútbol, pabellones, polideportivos, circuitos...) así como en la implantación de programas deportivos-formativos de ayuda  a atletas así como en la instrucción de entrenadores en todas las disciplinas deportivas. Todo este boom, con los años, ha tenido una repercusión enorme en forma de grandes logros y la aparición de grandes deportistas de talla mundial.
No haría falta casi ni mencionar el lugar que ocupan los Rafa Nadal, F. Alonso, Gasol, Contador, Selección de Fútbol, de Basket, de Balonmano, de Sincro....así hasta un listado interminable como internable hayan podido ser los torneos en los que hemos salido triunfadores. A nadie es ajeno que vivimos una época dorada en nuestro deporte. Pero al igual que hemos tenido y tenemos al mundo rendido a nuestros pies, hay un asunto que nos tiene manchados y del que no hemos dado la contundencia en forma de actuación tajante; el asunto no es otro que la Operación Puerto.
El proceso, lejos de tener una sentencia contundente, ha resultado ser una pantomima. Las condenas han sido irrisorias y la mancha sobre nuestro deporte se han encargado algunos en perpetuarla. Quién sabe qué tipo de implicación tienen esos algunos. Un juez instructor que quiere destruir unas pruebas tan contundentes como unas bolsas de sangre (que ya en su día algunas desaparecieron inexplicablemente); unas autoridades (Consejo Superior de Deportes y federaciones) que, o no se han personado contra la sentencia o han hecho vista gorda al proceso así como una movilización popular (al menos la clase deportiva) que hemos sido muy tibios en la protesta.
Estoy avergonzado por cómo ha resultado todo y lo poco clarificador que ha sido como también entiendo que desde fuera de España lleguen a considerarnos corruptos deportivos y hasta se atrevan a cuestionar nuestros logros. ¿Qué ha impedido que se haya sido contundente?, ¿por qué, hipotéticamente, no ha salido todo a la luz?, ¿qué se oculta presuntamente?. Mientras todo no salga y se esclarezca, ni estaremos ni pareceremos limpios ni legitimados para que nuestra gran generación de deportistas pasen a la historia como mitos y leyendas.
Y aunque sea un duro golpe, los responsables, al menos en mi, no van a hacer cambiar un ápice de la concepción que tengo del deporte, de sus valores y de todo lo que que representa éste para la persona humana.

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