De esta imagen a la actualidad han pasado 6 años. Magnífico aquel equipo de alevines que deslumbraba con su desparpajo y su buen juego allá por donde íbamos. Algunos de ellos han pasado por el Betis (Escudero que hoy está en nuestro equipo), y otros por el Sevilla (Quique y Manolo Barbecho que están con nosotros y Alberto que continua en el pref. juvenil del Sevilla F.C.). Una gran nostalgia sentí cuando me he dirigido a estos hombres ya aunque mi recuerdo me llevaba a aquellos niños inocentes cuya mirada sólo desprendían fútbol y más fútbol. Dirijía a un equipo de fútbol después una temporada pasada en blanco, por autopetición expresa y no habiendo comenzado con ningún equipo la actual hasta ahora que tras 9 partidos disputados, el equipo juvenil del C.D. Diez -Sanlúcar, 1er. equipo de la Escuela, afronta los 25 partidos que restan para el final de liga. Avisé a los chicos que mi discurso ya no sería el mismo y mi trato con ellos había de ser con mirada a los ojos. De hablarles en términos formativos en esa época de alevines debía pasar a utilizar un discurso más exigente, menos contemplativo y muy cercano a lo que es una competición pura y dura en juveniles. La respuesta por parte de ellos es buena, son chicos muy bien educados, tanto comportamental como deportivamente y tienen buena predisposición para una gran exigencia en cuanto a su rendimiento. Se trata de una categoría en la que existen pocas diferencias entre los equipos y los futbolistas que lo componen por lo que sólo los detalles decantan a un lado u otro el resultado de los partidos. C.D. Diez-Sanlúcar 1- U.D. Mairena 1, ese fue el resultado. Ellos un equipo "muy hecho" y compacto con un par de jugadores por línea muy destacados, 2º en la clasificación y con claras muestras de presentarnos batalla. Nosotros, un grupo con una media de edad muy joven (el grueso del equipo es de 1er. año) pero con un gran potencial de mejora competitiva todos ellos. La 1ª parte fue como si de dos torillos que salten al ruedo se tratara, muchas imprecisiones en el pase pero nadie daba su brazo a torcer en cuanto a ceder el mando al otro; 1-1, ambas jugadas desgraciadas. En la 2ª parte habíamos de hacernos fuertes con el balón en el pie y el dominio del juego, cosa que conseguimos aunque no sirvió para imponernos definitivamente en el juego y conquistar el área rival. En los minutos finales ambos buscamos la victoria y pudo darse cualquier resultado. Queda trabajar muchas horas y con mucho ahínco pero siempre con el horizonte claro y bien definido.
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