Se avecinaba una noche llena de emociones, vivencias y el reencuentro esperado con la Blanca Paloma. Partimos para la aldea casi cayendo la noche para no tener muchos problemas de tráfico e ir hasta la Casa-Hdad de Huévar donde habíamos de encontrarnos con nuestros familiares. Allí tuvimos momentos de hermandad cuando entre saludo y saludo había una invitación y unos instantes de charla tan necesarios siempre. Todo el mundo esperaba el momento en que la Virgen del Rocío saliera para recorrer el Real de la aldea y presentarse ante cientos de miles de personas que impacientemente esperaban. En la Hdad. de Huévar la espera, si cabe, era más tensa ya que tenemos el privilegio de ser la primera que visita en su recorrido cada año las andas de la Blanca Paloma. Las 2'50 y se escucharon los vítores y las palmas desde la ermita, el salto ya se había producido. A partir de ese momento, el Simpecado de Huévar se preparó, la gente se arremolinó entorno a él, los chicos de Menta y Romero se prepararon para cantarle a la Virgen....Y fue, a eso de las 3'20 cuando el paso hizo su presentación en Huévar y allí fue donde se desataron las emociones. Mi hermana era la primera vez que iba a ver ese momento, nunca antes había tenido oportunidad de vivirlo ni de estar tan cerquita de la Virgen del Rocío y como todos los presentes se emocionó. Posteriormente, y siguiendo nuestra hoja de ruta, fuimos hasta Umbrete para ver allí la presentación. Y ya de regreso a casa nos enteramos de lo ocurrido con el paso y de la entrada prematura de la procesión. Un año más, hemos vuelto a tener nuevas sensaciones y nuevamente uno llega a reflexionar de lo que significan nuestras tradiciones y el arraigambre de nuestra cultura en toda la población andaluza. Es difícil de contar, es necesario vivirlas.
lunes, 13 de junio de 2011
LUNES DE PENTECOSTÉS EN EL ROCÍO
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