Estos días circula por los mentideros cofradieros que la Hermandad del Gran Poder ha decidido cambiar a sus capataces del Señor. Por supuesto, yo no voy a entrar a valorar esta decisión porque no me corresponde y porque no conozco sus términos. No puedo sino mandar elogios hacia los entrantes y los salientes porque es de justicia. José Pozo es vecino mío y además lleva toda la vida ligado al mundo de los costaleros, no en vano, es mi capataz en los, este año ya, 23 que llevo en la cuadrilla de costaleros de la Virgen de la Sangre. Pero no es menos cierto que los tres que entran son lo mejorcito que se despacha en capataces, José Ruiz, Fco. Manuel y mi primo José Mari. Y si me alegro mucho por los dos primeros porque tienen una sabiduría adquirida, una experiencia contrastada y son muy amigos míos, me alegro sobremanera por mi primo José Mari; un tipo cofrade 100%, que ha mamado ésto desde pequeño, que ha sufrido bajo las trabajaderas y que este amor por ellas le pasó factura en su día diagnosticándosele una hernia discal. Desde entonces se muerde la lengua en cada ensayo y cada Jueves Santo por no poder estar ahí abajo con nosotros. Por eso, ahora que tienes que acercarte todavía más al paso en tu nueva labor de contraguía, primo, te digo que aunque las circunstancias te obliguen a estar fuera, siempre estarás con nosotros dentro, que es donde te corresponde. Mucha suerte a todos.
jueves, 27 de enero de 2011
TRÍO DE ASES
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1 comentario:
primo q alegria me ha dado de esta noticia, seguro que vas a marcar sensaciones en esta cuadrilla, q sepas que precisamente este año voy a estar al pie del cañón el Martes Santo para apoyarte, Mucha suerte y felicidades. María Fidalgo.
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