martes, 18 de enero de 2011

MONTESQUIEU SÍ QUE FUE UN SABIO POLÍTICO

«Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella». Aquí tenéis un primer apunte sobre nuestro protagonista de hoy, Charles-Louis de Secondat. Quizás este nombre no os diga mucho, pero si os decimos que hablamos de Montesquieu ya muchos de vosotros sabréis de quién estamos hablando. Marchamos, por tanto, al país vecino de Francia para recordar a este erudito e influyente personaje. Charles-Louis de Secondat, barón de Montesquieu, fue un pensador francés, nacido un 18 de enero de 1689 y fallecido en 1755. Perteneciente a una familia de la nobleza francesa, dedicó una parte de su vida a viajar por Europa para observar los sistemas políticos, instituciones y tradiciones de cada país. Manifestó gran admiración por el sistema inglés, el cual aprovechó para criticar la monarquía absoluta que reinaba en la Francia de su tiempo. Su pensamiento está enmarcado en el espíritu crítico de la Ilustración francesa, con el que compartió los principios de tolerancia religiosa, aspiración a la libertad y denuncia de viejas instituciones inhumanas como la tortura o la esclavitud. Toda su ideología y filosofía quedó plasmada en la que es considerada su obra más importante, El espíritu de las leyes (1748). En esta obra planteó su famosa teoría sobre la separación de poderes, una teoría que caló muy hondo en muchas constituciones de todo el mundo. Montesquieu formulaba una división de poderes, es decir, una separación entre los estamentos ejecutivo, legislativo y judicial, estableciendo entre ellos un sistema de equilibrios que impidiera que ninguno pudiera degenerar hacia el despotismo. La obra de Montesquieu ejerció una influencia determinante sobre los liberales que protagonizaron la Revolución Francesa de 1789 y la posterior construcción de regímenes constitucionales en toda Europa. Muchas veces hay que mirar al pasado para comprender y ser conscientes de la situación que tenemos hoy en día. El conocimiento y la cultura general tienen su sitio cada día como bien merecen en este blog y Montesquieu es fiel exponente.

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