«Tengo un sueño». Así empezaba uno de los discursos más conocidos en la historia mundial contemporánea. Un discurso que anhelaba un deseo: la convivencia armoniosa y sin ningún tipo de diferencias entre personas de raza negra y blanca. Está considerado como un discurso fundamental en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, fundamental para la lucha contra la discriminación social y el racismo, y fundamental para su protagonista: Martin Luther King. Martin Luther King fue un pastor baptista estadounidense y defensor de los derechos civiles, nacido un 15 de enero de 1929 y fallecido en 1968. Ya siendo muy joven mostró cierta preocupación por la situación de segregación social y racial que vivían los negros de su país, especialmente, los que vivían en los estados sureños. De gran carisma y firme decisión, inició una lucha por la defensa de los derechos civiles con métodos pacíficos, inspirándose en la figura de Mahatma Gandhi y en la teoría de la desobediencia civil de Henry David Thoreau (filósofo estadounidense). Su fama se extendió por todo el país. Uno de los puntos más destacados en su biografía tuvo lugar en el verano de 1963, cuando encabezó una gigantesca marcha sobre Washington. Se calcula que participaron 250.000 personas aproximadamente, ante las cuales pronunció uno de sus más bellos discursos por la paz y la igualdad entre los seres humanos. También participó como activista en varias protestas contra la Guerra de Vietnam y en otros movimientos de diversos mensajes como la lucha contra la pobreza. Toda esta actividad dirigida en la ayuda a los demás, abogando paz y armonía, fue premiada con la concesión del Premio Nobel de la Paz en 1964. Aunque toda esta brillante biografía tiene su punto más negro en abril de 1968, cuando Martin Luther King es asesinado de un disparo en la cabeza. Terminaba así tristemente la vida de una persona dedicada a la defensa de los derechos civiles, cuya arma de combate era la no violencia. lunes, 17 de enero de 2011
MARTIN LUTHER KING, UN HOMBRE, UN SUEÑO
«Tengo un sueño». Así empezaba uno de los discursos más conocidos en la historia mundial contemporánea. Un discurso que anhelaba un deseo: la convivencia armoniosa y sin ningún tipo de diferencias entre personas de raza negra y blanca. Está considerado como un discurso fundamental en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, fundamental para la lucha contra la discriminación social y el racismo, y fundamental para su protagonista: Martin Luther King. Martin Luther King fue un pastor baptista estadounidense y defensor de los derechos civiles, nacido un 15 de enero de 1929 y fallecido en 1968. Ya siendo muy joven mostró cierta preocupación por la situación de segregación social y racial que vivían los negros de su país, especialmente, los que vivían en los estados sureños. De gran carisma y firme decisión, inició una lucha por la defensa de los derechos civiles con métodos pacíficos, inspirándose en la figura de Mahatma Gandhi y en la teoría de la desobediencia civil de Henry David Thoreau (filósofo estadounidense). Su fama se extendió por todo el país. Uno de los puntos más destacados en su biografía tuvo lugar en el verano de 1963, cuando encabezó una gigantesca marcha sobre Washington. Se calcula que participaron 250.000 personas aproximadamente, ante las cuales pronunció uno de sus más bellos discursos por la paz y la igualdad entre los seres humanos. También participó como activista en varias protestas contra la Guerra de Vietnam y en otros movimientos de diversos mensajes como la lucha contra la pobreza. Toda esta actividad dirigida en la ayuda a los demás, abogando paz y armonía, fue premiada con la concesión del Premio Nobel de la Paz en 1964. Aunque toda esta brillante biografía tiene su punto más negro en abril de 1968, cuando Martin Luther King es asesinado de un disparo en la cabeza. Terminaba así tristemente la vida de una persona dedicada a la defensa de los derechos civiles, cuya arma de combate era la no violencia.
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