Casa Rufino y posterior copita en el Pedrito fueron testigos de la cena de los veteranos del Huévar C.F. antes que finalice el año 2010. Sólo acudió la mitad de la plantilla, concretamente 11 jugadores con sus respectivas parejas. Además de las dichosas pipiranas que tantos dolores de cabeza nos dio a la hora de aligerar el bolsillo, las risas no dejaban de aflorar con los chascarrillos y andanzas de nuestro Diego que hizo reir a todo el mundo. Fue éste un buen reclamo para echar un buen rato de diversión, amistad y relación social que tanta falta algunas veces ante tanta cuadriculación del tiempo que vive hoy día la sociedad. Ojalá estos buenos ánimos se traduzcan en buenos resultados deportivos que siempre vienen bien.
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